Archive for noviembre, 2007

Empieza el trasiego

Ya está en marcha la cuenta atrás.

Ya se inició la recolección de cajas.

Ya empezamos a desmantelar la nave.

… de nuevo.

Y toca combinarlo con acabar de preparar un par de sesiones de formación que tengo programadas para dentro de una semana…

La pregunta es ¿por dónde empiezo? ¿Dónde voy dejando las cajas a medida que estén llenas?

El interrogante del millón, sabiendo cómo está de recogido este piso…

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noviembre 29, 2007 at 11:06 am 5 comentarios

Ayudar Jugando

Los días 21, 22 y 23 de diciembre se celebran en el Casinet d’Hostafrancs de Barna las Jornadas Ayudar Jugando.

Ahí estaremos, para ver a compañeros TdNeros, aprender nuevos juegos (que para mí van a ser casi todos XD ), recuperar antiguos, y ayudar con nuestra participación a que más críos puedan tener juguetes este año.

noviembre 26, 2007 at 9:05 pm 2 comentarios

Así estamos – Four Months Later

Toca mirar atrás y contemplar lo recorrido. Plantearse, si es necesario, cambios de rumbo. Reajustes. Incorporar los nuevos factores. Felicitarse por el camino hecho ya y por las decisiones tomadas. Rectificar los posibles errores cometidos. Y volver a acumular energías para encarar el proceso.

En julio, decidí venirme a Madrid. Necesitaba un cambio, una limpieza, una recolocación. Quizá un nuevo punto de partida. Sacudir un poco todo y dar un salto, sin ser al vacío. Los motivos, en exorcismo personal, los mostré aquí. Pero ya sabéis que esto es un blog, no es mi mente, ni mi alma, ni mi corazón. Por lo que siempre hay cosas que no se enseñan, todo y estar allí, cartas que están boca abajo pero que ocupan su espacio propio. Y otras que cada cual interpreta según su prisma, pues las vivencias de cada uno forjan nuestras lentes y nuestras pértigas. Y otras que salen en la siguiente mano, y parecen descojoronciar toda la partida.

Es entonces cuando es bueno mirar alrededor y elucubrar que quizá, la estrategia válida es volver a saltar.

Tan pronto? Tan seguido? Tanto cambio?

Hay ritmos y ritmos. Ocasiones y oportunidades. Cambios internos que necesitan manifestarse y encontrar su contrapartida. A veces no es necesario el año de luto, aunque un primer momento pensemos que sí. Porque, de una forma u otra, se va a seguir cambiando. Y tu tiempo, tu espacio y tu energía pueden verse incrementados, no menguados. Ahí está la gracia. Así debe(ría) ser.

Voy a continuar mi búsqueda. He cumplido algunos objetivos de los que me había marcado al venir aquí. Dos cursos y medio en mi haber. Algún que otro proyecto. Amigos reencontrados. Viajes. Mi vida en pocos metros a un módico precio. Y salir de una rueda que amenazaba con aplastarme bajo mi propio peso. Poner distancia, fuera y dentro, para contemplar con perspectiva, y saber hacia donde dar el próximo paso, si era necesario darlo.

Cuando me vine a Madrid, podría haberme quedado en Sabadell. O haber vuelto a Barcelona, a verlas venir. O haber dado el salto a Navarra, así sin red. Pero, para mí, hice bien. Necesitaba el cambio por mí misma. Y eso es bueno.

Porque el siguiente salto lo voy a dar ahora. En dos semanas. No porque necesite un cambio, y por tanto cualquier salto sería válido… no. Es un salto muy meditado, sopesado, hablado, y consensuado. En muchos aspectos. Porque ahora también me importa el “con quién”. Podría haber decidido no saltar, y esperar que otros (otro) se movieran por mí. Era una opción válida. Y comprensible, en parte. Por aquello de que quien algo quiere, algo le cuesta, y esas zarandajas. También por querer asentarme un poco, y decir aquí me quedo, ni que sea un tiempo. Al fin y al cabo, las mudanzas no son moco de pavo; aunque no me desagraden, y cierto rincón masoquista hasta las disfruta, el proceso de adaptación no deja de ser trabajoso y de cobrarse sus tarifas, con subterfugios o no.

Sin embargo… sé que es un movimiento apropiado. Un movimiento correcto. Un movimiento… que encaja. Ahora toca. Atrasarlo, es tontería. Haberlo llevado a cabo dos meses antes… más riesgo del que podía asumir, cerrando la puerta en las narices a la transformación necesaria previa. Y no sólo es un paso lógico, sino que además me apetece. Me siento bien cuando me lo imagino. Noto que no he bajado el listón y que mi ritmo, si se ha decelerado algo, ha sido debido a estos meses de pseudo inactividad mesetaria, y que va a tocarme a mí también estar a la altura…

Supongo que no hará falta más pistas ni más requiebros para entender que me voy a vivir a Estella por lo que espero sea una larga larga temporada. Por supuesto, tampoco hace falta decir que no me voy a vivir sola… 😉 es que sino sería una soplapollez…

Gran parte de lo que escribí en su momento sigue siendo válido. Tengo intención de buscar en el Reyno un trabajo vinculado con el medio ambiente, la educación, o alguna de sus intersecciones, y creo que hay oportunidades interesantes, partiendo de esto. Estella y Navarra, por lo que conozco, son sitios realmente agradables para vivir, y a mí me brillan los ojos con todo el verde, para que engañarnos. Es otro estilo de vida que, pese a mi hiperactividad, creo que me cuadra, y no es una paradoja, sino mi constante deambular hacia el equilibrio. Y la casa parece hecha a medida: espacio, luz, libertad (compartida) para decorarla, gatos, se llega andando a todas partes,… pero (casi) lo más importante es que desde el primer instante que puse un pie en ella, me sentí cómoda, a gusto, acogida, curiosamente más en mi hogar que en otros lugares donde he vivido. Por supuesto, lo que marca la diferencia, de un tiempo a esta parte, es la compañía.

Cuesta romper antiguas costumbres. Cuesta darse cuenta de que no tienes que bajarte del carro e ir empujando sola todo el peso y todo el tiempo, sino que podéis llevar las riendas a la par desde el pescante y que, cuando realmente corresponda, bajaréis los dos, aunque sea por turnos. Pero, ah, cuando abres los ojos, y lo ves, es una gozada. Y sabes que vale la pena. Y que esto es, tan solo, el inicio del camino. Porque pese a lo que digan las apariencias, llevo andándolo desde agosto. Y disfrutando cada etapa. Y me da que este no acaba en Finisterre.

PD. Hay una parte mía que está dando botecitos como una cría. Otra que ya tiene listas de tareas por hacer nada más desembarcar. Otra que quiere sentarse a la orilla del Ega y contemplar el río horas y horas (aunque me da que con este tiempo me puedo quedar pajarica, pero en fin… XD ). Otra que quiere arrebujarse en ese enorme sofá, con una taza de colacao y un buen libro, mientras cae la lluvia en el exterior. Otra que quiere visitar cada esquina, cada recodo, cada calle, cada persona de Estella, y dedicarle una sonrisa feliz. Otra… hay muchas partes aquí dentro, y todas, de una forma u otra, tienen ya su estrategia de adaptación preparada, el macuto en la espalda, los ojillos brillantes por la nueva aventura, y en la mano… esa otra mano, suave y firme, que promete no soltarlas jamás. 

noviembre 22, 2007 at 9:43 pm 5 comentarios

Vorkosigan, je t’adore

« Querida señora Vorsoisson – empezaba –. Lo siento.

» Éste es el undécimo borrador de esta carta. Todos han empezado con esas dos palabras, incluso la horrible versión rimada, así que supongo que sirven.

La mente de Ekaterin se detuvo. Por un momento, sólo pudo preguntarse quién vaciaba sus papeleras y si sería sobornable. Pym, probablemente, y seguro que no. Apartó la visión de su mente y continuó leyendo.

« Una vez me pidió usted que no le mintiera nunca. Muy bien. Le diré la verdad ahora, aunque no sea lo más inteligente, ni lo más apropiado.

» Traté de robarla, de tender una emboscada y apresar lo que pensé que nunca podría ganar o que nunca se me entregaría. No era usted una nave que abordar, pero no se me ocurrió ningún otro plan más que el subterfugio y la sorpresa. Aunque no una sorpresa tan grande como la que sucedió en la cena. La revolución empezó antes de tiempo porque el idiota conspirador reveló su bombardeo sorpresa y encendió el cielo con sus intenciones. A veces esos accidentes acaban en nuevas naciones, pero con más frecuencia acaban mal, con ahorcamientos y decapitaciones. Y gente huyendo en la noche. No puedo lamentar haberle pedido que se case conmigo, porque ésa fue la parte auténtica de todo el humo y el fragor, pero me siento fatal por habérselo preguntado de tan mala manera.

» Aunque hubiera cumplido mi palabra con usted, al menos debería haber tenido el detalle de no decírselo a nadie, hasta que hubiera tenido usted el año de gracia y descanso que había pedido. Pero me aterró que eligiera primero a otro.»

¿Qué otro se imaginaba que iba a elegir, por el amor de Dios? Ella no quería a ninguno.Vormoncrief era imposible. Byerly Vorrutyer ni siquiera pretendía ser serio. ¿Enrique Borgos? Puaff. El mayor Zamori, bueno, Zamori parecía bastante agradable. Pero era aburrido.

Se preguntó cuándo no ser aburrido se había convertido en su primer criterio para seleccionar pareja. ¿Unos diez minutos después de conocer a Miles, tal vez? Maldito fuera, por estropear su gusto. Y su juicio. Y… y…

Siguió leyendo.

« Así que utilicé el jardín como señuelo para acercarme a usted. Deliberada y conscientemente, di forma a una trampa con el deseo de su corazón. Por esto lo siento muchísimo. Estoy avergonzado.

» Se había ganado usted la oportunidad de crecer. Me gustaría fingir que no veía que habría un conflicto de intereses por mi parte al ser yo quien le diera la oportunidad, pero sería otra mentira. Pero me volvía loco verla caminar a pasitos cortos, cuando podría hacerlo a saltos. Sólo hay un breve momento de apogeo para hacer eso, en la mayoría de las vidas.

» La amo. Pero anhelo y ansío mucho más que su cuerpo. Quería poseer el poder de sus ojos, la manera en que ven unas formas y una belleza que no estaban allí antes y las sacan de la nada para darle solidez. Quería poseer el honor de su corazón, imbatido por los viles horrores de aquellas horas espantosas en Komarr. Quería su valor y su voluntad, su cautela y serenidad. Quería, supongo, su alma, y eso era querer demasiado.»

Ella soltó la carta, aturdida. Después de tomar aire unas cuantas veces, la cogió de nuevo.

« Quería darle una victoria. Pero la naturaleza esencial del triunfo es que no puede regalarse. Hay que ganárselo, y cuanto peor sea la probabilidad y más feroz la resistencia, mayor es el honor. Las victorias no pueden ser regalos.

» Pero los regalos pueden ser victorias, ¿no? Es lo que usted dijo. El jardín podría haber sido su regalo, una dote de talento, habilidad y visión.

» Sé que ya es demasiado tarde, pero quería decir que habría sido usted una victoria digna de nuestra Casa.

» Siempre a sus órdenes, Miles Vorkosigan.»

 

Una campaña civil. Saga Miles Vorkosigan.

Lois McMaster Bujold

 

Plas. Plas. Plas. Aplausos.

noviembre 21, 2007 at 8:33 am 3 comentarios

IPCC

Ayer finalizó el encuentro del IPCC (Intergovermental Panel on Climate Change) en Valencia.

Para quienes no lo tengan muy claro, como nos cuentan en la propia página…

“Al detectar el problema del cambio climático mundial, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) crearon el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en 1988. Se trata de un grupo abierto a todos los Miembros de las Naciones Unidas y de la OMM.

La función del IPCC consiste en analizar, de forma exhaustiva, objetiva, abierta y transparente, la información científica, técnica y socioeconómica relevante para entender los elementos científicos del riesgo que supone el cambio climático provocado por las actividades humanas, sus posibles repercusiones y las posibilidades de adaptación y atenuación del mismo. El IPCC no realiza investigaciones ni controla datos relativos al clima u otros parámetros pertinentes, sino que basa su evaluación principalmente en la literatura científica y técnica revisada por homólogos y publicada.

Una de las principales actividades del IPCC es hacer una evaluación periódica de los conocimientos sobre el cambio climático. El IPCC elabora, asimismo, Informes Especiales y Documentos Técnicos sobre temas en los que se consideran necesarios la información y el asesoramiento científicos e independientes, y respalda la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMCC) mediante su labor sobre las metodologías relativas a los inventarios nacionales de gases de efecto invernadero.”

Hace ya bastantes días que tengo pendiente un post sobre efecto invernadero, calentamiento global y cambio climático. Prácticamente, desde que regresé del cursillo en el CENEAM.

Pero, puesto que iba a tener lugar esta reunión, he preferido esperarme a disponer del informe pertinente. Sin embargo, como ahora se me avecinan unas semanas liadillas, para quien no se pueda esperar y quiera saber más, el borrador del resumen del informe, en inglés por ahora, está aquí.

No nos engañemos. Es un tema complejo, diverso, del que circula todo tipo de información contradictoria y controvertida, y hay que tener en cuenta que no lo sabemos todo. Que continuamente surgirán nuevos datos.

Sólo unas pocas consideraciones previas a ese post aplazado.

El cambio climático es inequívoco (y lo dice el IPCC). No es el primer y único cambio climático de la historia del planeta. Intervienen una cantidad enorme de factores, y las consecuencias pueden ser devastadoras. No todo lo que sucede en estos momentos tiene como única y absoluta causa el cambio climático, pero en muchos casos se ve agravado por éste; al fin y al cabo, el mundo no está compartimentado. No es algo para el futuro, sino que ya está en marcha; no sirve aquello de que a mí no me va a tocar. El componente humano en este juego es importante, sobre todo por la escala temporal en que nos movemos (estamos acelerándolo todo). Estamos emitiendo cantidades ingentes de gases atrapa calor, carbono que estaba retenido en compartimentos relativamente estables durante milenios, y eso tiene repercursiones. Y gordas. Ah, sí, se me olvidaba. La tecnología no es la madre del cordero. No es LA solución. Sin cambiar las formas de hacer las cosas, sin cambiar nosotros, la tecnología, en bastantes ocasiones, se acaba volviendo en nuestra contra en el consabido efecto rebote.

PD. Si hay alguna pregunta o queja o aclaración o lo que sea respecto al párrafo anterior, ya sabéis, a los comentarios, y así servirá para cuando desarrolle el tema. 😀

noviembre 18, 2007 at 11:52 am 7 comentarios

Los Lobos de la Pared

Adoro este libro. Voy a usarlo en un ratillo en el Club de Lectura de Jóvenes. A ver qué pasa.

Os dejo con el comentario de David Caro, de Tebeosfera

No es nada común encontrar una historia que realmente pueda interesar a lectores de todas las edades. Los lobos de la pared es un cuento infantil, y como tal se dirige principalmente a los niños, pero contiene suficientes elementos de interés como para que resulte recomendable para lectores de cualquier edad.

Neil Gaiman tiene, probablemente, una de las audiencias más variadas en la literatura actual. En las (largas) colas de sus sesiones de firmas se mezclan niños llevados por sus padres para conseguir una firma en ese cuento que el pequeño le “obliga” a leerle todas las noches, adolescentes y adultos fascinados por sus cómics (con Sandman como claro buque insignia, posiblemente para el resto de su vida) y personas interesadas en sus novelas American Gods o Neverwhere, que quizá ni siquiera sepan que el autor escribe además cómics y no entiendan por qué en la cola hay gente disfrazada de chica gótica con un Ankh colgando del cuello.

Pero vayamos al grano. ¿Qué es Los lobos de la pared?

Se trata del segundo cuento ilustrado, tras El día que cambié a mi padre por dos peces de colores, realizado por el escritor Neil Gaiman y el ilustrador Dave McKean. La protagonista de esta historia es Lucy, que vive con sus padres y su hermano en una casa en cuyas paredes Lucy escucha ruidos extraños, ruidos que según ella están provocados por lobos que habitan dentro de las paredes, y que están intentando salir. Cada vez que Lucy le cuenta a alguien lo que escucha, la respuesta es la misma: eso es imposible, porque “como todo el mundo sabe, si los lobos salen de las paredes, todo está perdido”. Y justo entonces, naturalmente, los lobos salen de las paredes.

Lo que ocurre a continuación sirve a los autores para enseñar una serie de importantes lecciones a los que no las saben aún y recordárselas a los que sí las saben (iba a escribir “enseñar a los niños y recordar a los adultos”, pero no siempre coincide). De estas lecciones, la más importante es quizás que el hecho de que todo el mundo diga que no se puede hacer nada no implica necesariamente que estén en lo cierto. La actitud de Lucy, en contraposición a la del resto de su familia, es la de una persona no conformista que sabe que las cosas no pueden quedarse así simplemente porque así estén. Lucy se convierte en esa persona que no se acobarda ante los que le roban su lugar, no acepta la solución más fácil, la de buscarse otro sitio y esperar que nadie aparezca para echarla de allí. Y, sin saberlo, comprueba el viejo dicho según el cual el que se enfrenta a un oponente desconocido debe recordar que él resulta igual de desconocido a su oponente. Es posible que el otro tenga aún más miedo del que uno tiene.

La historia se desarrolla de una manera muy visual. El texto, con diálogos abundantes, ocupa un lugar muy preciso dentro del cuadro en que se convierte cada página. Las palabras y los dibujos se complementan a la perfección, utilizando recursos, como viñetas o bocadillos de diálogo, que acercan esta obra a lo que entendemos como un cómic, hasta el punto de que probablemente sea igual de correcto calificar a Los lobos de la pared como un cómic en lugar de un cuento ilustrado.

La mezcla de técnicas que utiliza Dave McKean quizá ya no sorprenda al lector que esté habituado a su estilo, pero sigue siendo de una fuerza visual y una imaginación considerables. McKean vuelve a mezclar lápices, fotografías, collages, tintas y un largo etcétera para esta ocasión, logrando composiciones que van desde momentos impactantes (la doble página en la que los lobos salen de las paredes, y por cierto tengo mis dudas acerca de si esta ilustración no habrá dejado sin dormir a más de un niño) a otros de gran belleza, como los exteriores nocturnos de la casa de Lucy. Si el talento de McKean tiene algún límite, este parece ser por ahora sólo el de su imaginación.

La calidad de la edición que ha realizado Astiberri puede resumirse con una palabra: impecable. La reproducción es excelente, apoyada en un papel de calidad que no nos priva de los detalles del inspirado arte de McKean. Por otra parte, los textos de Gaiman nos llegan a través del buen trabajo que Manuel Bartual realiza en la rotulación, aspecto importante en esta obra en la que es evidente que los autores no han dejado al azar pormenores como el tamaño y la colocación de las palabras en el contexto de los dibujos. 

¿Qué es, pues, Los lobos de la pared?

Podría decirse que es un relato infantil, pero de igual manera podrían resaltarse las cualidades que lo hacen interesante a lectores adultos. Se podría definir como un cuento con la misma facilidad con la que podría decirse que es un cómic… todas esas consideraciones, al final, dan igual; es una buena historia cuya lectura se disfruta de principio a fin. Y cuando no existan buenas historias, entonces y sólo entonces, sí que todo estará perdido.

noviembre 17, 2007 at 1:27 am Deja un comentario

Txap’s Tops

Mola 😀 De nuevo en la brecha. Para quién no lo aprecie bien, que vaya a verlo aquí.

En el fondo, para mí es un reto. Quiere decir que estoy escribiendo. Sus y a ellos!

noviembre 16, 2007 at 11:36 am 3 comentarios

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