Cuidado con lo que se dice y se hace

Enero 30, 2008

Delante de los niños.

Que luego pillan ideas al vuelo, y sucede lo que sucede.

Ayer nos lleva a un aparte mi cuñada, y nos muestra un par de bolsas, llenas de cosas, con la extraña pregunta de si el otro día recogimos algo de casa de su madre. ¿Y eso a qué vendrá?, se pregunta una así mentalmente. Camisetas nos hemos endosado un montón, libros unos cuantos, también han caído varias figuritas… aquello que se va quedando en la casa familiar cuando uno se muda, pensando que ya llegará la ocasión de finiquitar completamente el traslado, pero que mientras aún queda un puesto en la retaguardia… Sin embargo, este domingo no recordaba yo ningún abordaje a los armarios y a las estanterías, por lo que la miramos extrañados…

Nos mostró los paquetes y por fin resolvió nuestros interrogantes. Pues va a resultar que a mi casi recién estrenada sobrinita de 4 años, lindísima ella, tras contemplar como después de comer en casa de sus yayos, su tío y una servidora se dejaban querer y aceptaban comida para el día siguiente, algo de pan y una tira de Ibuprofeno, y comentábamos que íbamos a casa a dejarlo todo… decidió al llegar la noche que, bueno, que quizá era cuestión de ir preparando sus cosas para cuando ella tuviera casa y necesitara realizar ese desplazamiento de pertenencias de un lugar a otro, y le pidió dos bolsas a su madre, porque acaso no deseaba que tal suceso, el de encontrar casa y emanciparse, la pillara desprevenida a tan temprana edad.

Me estuve riendo todo el rato que tardó el ascensor en bajar los seis pisos, y creo que un poco más.

Está visto que realmente hay que andar con pies de plomo, y con la boca bastante cerradita…

;)