Baja forma física. Normal. Tras dos meses de inactividad en Madrid, sumados a un mes y medio en Navarra durante el cual lo máximo de ejercicio ha sido deshacer cajas, montar muebles y colocar cosas, ¿pero qué quieres, filibustero?
Y es ese el mejor de los momentos en el que se te puede ocurrir la brillante idea. Ale, apuntémonos a hacer discogym con el chico. Él lleva tres años haciéndolo…
Error uno: subestimar la resistencia física de tu chico. Error dos: confundir amor con masoquismo. Error tres: empezar justo después de Navidades, sin haber estrenado tu carnet de polideportivo ni siquiera para hacer unos largos en la piscina. Error cuatro: creer que te puede apetecer correr y saltar, en invierno, por la noche. Error cinco: pensar en volver a la clase siguiente.
Punto positivo: es divertido. Si y sólo si a) estás en forma, b) te conoces los pasos de la coreografía. Punto positivo dos: al día siguiente no tienes agujetas (eso sí, te sientes como si te hubiera pasado un tractor por encima y fueras simplemente una masa viscosa e inamovible que desea vegetar en la cama all day long, como si ello fuera posible). Punto positivo tres: después de la sesión, puedes salir a la calle con los tirantes y el abrigo encima, y en todo el trayecto a casa no pasar frío; nada de frío (los colores no se me quitaron hasta media hora más tarde).
Jueves probaré de nuevo. Que no sea dicho.






Enero 16, 2008 a las 8:45 am
Vaya, como me suena eso de no poder hacer ejercicio por estar de arriba para abajo :). Y encima que coincida esa imposibilidad de poder hacer ejercicio con las atiborrantes fiestas navideñas: comida opíparas aderezadas con turrones y otros postres ricos en calorías…
Enero 16, 2008 a las 11:07 am
La última frase demuestra que eres masoquista.
Enero 16, 2008 a las 10:37 pm
la última frase demuestra que nos queremos mucho, jar, salud a todos/as
Enero 17, 2008 a las 8:57 am
El discogym, el step, y la mayor parte de esas cosas no son sino estrategias diseñadas por los nazis de manera que, si las haces correctamente, echas las tripas por la boca al final. Por qué la gente se dedica a ello con tanto apasionamiento se me escapa.