Discogym o un nuevo modo de tortura
Enero 16, 2008Baja forma física. Normal. Tras dos meses de inactividad en Madrid, sumados a un mes y medio en Navarra durante el cual lo máximo de ejercicio ha sido deshacer cajas, montar muebles y colocar cosas, ¿pero qué quieres, filibustero?
Y es ese el mejor de los momentos en el que se te puede ocurrir la brillante idea. Ale, apuntémonos a hacer discogym con el chico. Él lleva tres años haciéndolo…
Error uno: subestimar la resistencia física de tu chico. Error dos: confundir amor con masoquismo. Error tres: empezar justo después de Navidades, sin haber estrenado tu carnet de polideportivo ni siquiera para hacer unos largos en la piscina. Error cuatro: creer que te puede apetecer correr y saltar, en invierno, por la noche. Error cinco: pensar en volver a la clase siguiente.
Punto positivo: es divertido. Si y sólo si a) estás en forma, b) te conoces los pasos de la coreografía. Punto positivo dos: al día siguiente no tienes agujetas (eso sí, te sientes como si te hubiera pasado un tractor por encima y fueras simplemente una masa viscosa e inamovible que desea vegetar en la cama all day long, como si ello fuera posible). Punto positivo tres: después de la sesión, puedes salir a la calle con los tirantes y el abrigo encima, y en todo el trayecto a casa no pasar frío; nada de frío (los colores no se me quitaron hasta media hora más tarde).
Jueves probaré de nuevo. Que no sea dicho.
Publicado por vanesancho




