Pseudo aterrizando

Heme aquí, en un locutorio madrileño, cercano a mi chiquiroom en esa calle almidoná.

Las cajas ya están casi todas vacías. La ropa está colocada en el armario. Los libros están pendientes de ordenar. Aún faltan los enseres de la cocina y el baño, y montar el ordenador. Y alguna cosilla más, de fotos, telas y chorraditas varias.

Pero para haber empezado esta mañana, estoy hecha una crack. He librado la gran guerra contra las pelusas que querían copar el espacio disponible, y por ahora hemos ganado el Duende y yo.

La mudanza en sí fue bien. Muchas gracias a todos los que estuvieron ahí arrimando el hombro, y el Rioja y afines, todos ellos defensores de los canguros, y un achuchón muy fuerte a mi super chófer, que tuvo que aguantarme lo indecible, sobre todo el lunes a la mañana, cuando por falta de previsión casi (sólo casi) pierdo el autobús a Logroño…

Y en el Norte… qué voy a decir… que cada instante vale la pena. Que estos días me he sentido muy acogida, muy querida y muy bien alimentada ^_^ Que sé que mis gatos estarán a gusto allá arriba. Que mi corazón se quedó enganchado en las estrellas del Puy y en las aguas del Ega, y en unos ojos que me sonríen desde el alma.

Continúo pues mi andadura. Una que lleva en marcha toda mi vida, pero que colocó nuevas baldosas amarillas este verano, en dos direcciones diferentes… o no. Vivo una sensación curiosa. No puedo definirla ni describirla, pero pinta bien. Me gusta. El tiempo dirá cómo se perfilan los colores.

2 comentarios para “Pseudo aterrizando”

  1. willow Dice:

    Bueno, desde Estella la bella, que lo es un poco menos ya que no estás tu por aquí, te saluda aquel al que le brillan los ojos cuando te sonríe, contando las horas para verte el martes 9 en Madrit, un besazo amor.

  2. kalruth Dice:

    Genial, tenemos que quedar, que el finde que viene me paso por los madriles

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