Así estamos (IV) - ¡Huid, insensatos!

Julio 26, 2007

… dijo Gandalf a la compañía del Anillo en presencia del balrog (que aún no está claro si tenía alas o no XD ). En ocasiones me he sentido balrog. Más chiquitina, menos imponente… pero he oído eso de fondo, como una vocecita que se susurraba a los oídos de otros. De hecho, este iba a ser el episodio prohibido dentro del megapost. El que existía dando vueltas en mi cabeza, pero que no creía conveniente publicar. Sin embargo, después de sendas conversaciones matutinas, aquí estamos. Amos a soltarlo.

Así estamos…

Recuerdo como si fuera ayer un día de marzo, en los rellanos de la Facultad de Informática de la UPC. Hace doce años ya. Con una calculadora científica en la mano, y un mensaje escrito en ella. Mensaje que, tras diversos problemas con las teclas, consiguió leer Alberto, que era el destinatario. En resumen, era una declaración de hechos. Un Me gustas. La cara fue un poema, por supuesto. Estuvimos toda la tarde hablando. Una semana después, me dijo de salir juntos. Duramos dos días. Y sin embargo, al dejarlo él, seguí ahí. Celebrando su cumpleaños con él. Sin ignorarlo. Sin apartarme de él ni nada. Y le sorprendió. Pasada la Semana Santa, empezamos a recogernos mutuamente en la salida de las respectivas facultades. Y una cosa llevó a la otra. Porque, como me escribió en una carta, llegado un momento era una tontería negar lo evidente. Le quise mucho. De hecho, una parte de mí aún le quiere. Como a todos aquellos con los que he compartido un tiempo de mi vida. No se me da bien transmutar el amor en odio o cosas de esas. Tampoco me gustaría.

Y siempre he sido igual de kamikace en ese aspecto. Pasan los años, y eso no cambia. He pensado a veces en los motivos… Que vida sólo tengo una, que de perdidos al río. Que es como una prueba de fuego. Los animales, cuando se encuentran con un peligro (normalmente un depredador), y sufren la descarga de adrenalina, tienen, como reacciones generales, el quedarse paralizados o el huir y esconderse. Es bueno saber quién es lo suficientemente valiente como para quedarse ahí conscientemente, pararse a analizar, y ver que no es tan fiero el león como lo pintan. Que si rascas un poco, hay un gatito ronroneando, juguetón él.

Quizá he pecado siempre de ser bruta. De soltar las cosas a bocajarro. De exceso de sinceridad. ¿Y qué? Si yo le digo a alguien que me gusta, no le estoy proponiendo matrimonio. Ni tan sólo le estoy diciendo de salir juntos, de empezar una relación. No. Estoy constatando un hecho. Estoy constatando lo que pienso, lo que siento. La impresión que tengo. Esa impresión puede verse modificada, claro. A mejor y a peor. Si huye despavorido, no suele ser a mejor XD Ver las carreras suele ser divertido. Y ya sabes que no vale la pena. No vale la pena el esfuerzo, ni el tiempo. Cuánto cagón hay suelto por el mundo, por dios.

Y él que se queda ahí, temblando y pensando que a lo mejor le llueve un zarpazo, pero aguantando el tipo, se merece mi aplauso. El que se arriesga a observar, a conocer, y a no tomar las de Villadiego a las primeras de cambio, se merece mi más sincero reconocimiento. Y mi amistad. Eso fijo. Si finalmente sucede algo más, es cosa de dos. Y ya se verá. Aunque nunca voy a esconder lo que sigo pensando para que el otro se sienta cómodo. Ah, no. Dijimos, sin máscaras, sin barreras. Pero aún no me he comido a nadie. Ni tengo intención. Menos desde que cambié mi dieta XD

Què hi farem. Lo de sentarme a esperar nunca ha sido mi fuerte. Los rodeos tampoco. Será por eso que soy poco femenina? Será por eso que doy miedo? Puede. O no. Quizá es que no me dan miedo mis sentimientos, ni expresarlos. Y si se quedan por ahí cerca, continúo el estudio. Y eso incluye lo bueno y lo malo. De eso que todos, yo misma inclusive, tenemos. No me gusta pedestalizar a nadie. Las alturas, para según qué, no son buenas; cabe despeñarse a veces. Pero sí que procuro valorar lo que veo de bueno. Procuro buscar y sacar lo mejor de las personas que me importan.

Sin embargo, ahora subí el listón. Está a unos niveles considerables. Habrá que currárselo quién quiera pasarlo.

Recuerdo que Rafa, mi director de tesis, me dijo una vez que yo era muy rápida en comparación a los tíos. Que cuando ellos justo empezaban el camino, yo ya había ido, vuelto y estaba poniendo cara de Sí que tardas, releches. Es posible. Habrá que ver si en un futuro, alguien tiene cojones de llegar al prado donde yo esté, alcanzarme, cogerme de la mano, i fer volar estels amb mi. A lo mejor entonces decelere algo. Porque ya cometí el error en alguna ocasión de frenar antes, y quedarme mordiendo el polvo tirada en el suelo. Y no me motiva. Nada de nada.

Por lo pronto, no pienso buscar. No quita que no pueda gustarme gente en el paseo. Y que siga diciéndolo. Pero, si alguien quiere ver el otro lado de la verde pradera, más le vale que sea valiente, y que sepa correr… pero no hacia el lado contrario XD

Mientrastanto, yo me sacudiré el barro, pillaré carrerilla, y buscaré los azules que siempre brillan más en otros horizontes.

Y así estamos ahora…


Así estamos (III) - Friends will be friends

Julio 25, 2007

Sí, sé que dije que iba a ser un post sin fotos. Sin embargo, ésta es la excepción que confirma la regla. También es un episodio postil con música específica. Junto con Las malas compañías de Serrat, que la mayoría ya conocéis porque os la he dedicado, tiene de fondo la banda sonora de Los amigos de Peter; Friends will be friends, de Queen, y Amigos para siempre, la versión de Los Manolos.

Así estamos pues…

Cómo puede apreciarse en la fecha, la foto tiene 13 años ya. Soy la de azul, obviamente. Somos los de Sant Miquel. La colla. Curioso. Ahí, y en la teoría de los vasos comunicantes de Txapu, podríamos decir que empezó mi idilio con la amistad.

Tengo un par de grandes amigas que conozco de antes, pero con las que la amistad se ha forjado y consolidado tiempo después.

Sin embargo, esta gente me hizo grande. Me hizo ver que no estaba sola. Me aceptó, me respetó, me quiso como persona. Y como amiga. En una época en la que no me sentía encajar en ninguna parte. Allí aparecieron. Entre notitas, salidas al cine, confidencias, meriendas en La Ronda, excursiones,… compartiendo nuestra adolescencia, nuestros deseos, nuestras dudas, nuestros miedos, nuestros descubrimientos.

Según Rac, en esa época yo daba tanta confianza que no cogerse a ella acababa siendo imposible. Creo que es algo que sigo haciendo, en parte.

El verano del 94, con unos tres años de andadura a nuestras espaldas, me sentía feliz. Mi vaso de la amistad estaba a rebosar, gracias a esta gente. Gracias a ella, a su apoyo, a su mera existencia, el ostión que tuve que afrontar unos meses después con la muerte de mi padre fue diferente. Crecimos juntos, en parte. Y como hablaba un día con Robe, hay una especie de chispita. Una chispita que, pese a los años, pese a las distancias, pese a las vidas ahora ya separadas, pese a las evoluciones de cada uno, sigue estando ahí. Que nos permite que el tiempo no transcurra, que en los reencuentros parezca que Sant Miquel fue ayer, que siga pensando que sólo hay amigos. Y que vale la pena vivir por ellos, y hasta morir por ellos, si así debe ser, como decía Stephen King.

La colla como tal ya no existe. Pero las personas que la compusieron siguen ahí. En su huequito en mi corazón. Os quiero no sabéis cuanto.

Y con el paso del tiempo otras gentes han encontrado sus agujeros ahí dentro. No diré que se pueden contar con los dedos de la mano. Mentiría como una bellaca. Doy gracias a que me falten dedos. Y para mí eso es como el aire que respiro. Es como mi vida misma. Algunos entraron directamente y por la puerta grande, otros pasaron por debajo de mi radar. Algunos ha sido un curro compartido durante años, decidiendo qué ladrillo sería necesario colocar para que la estructura fuera idónea para ambos. Algunos recién empiezan a construir en estos momentos, preguntándose si valdrá la pena y si serán resistentes los cimientos.

Porque hay que reconocer que mi confianza la doy fácilmente. Mi amistad, si creo que el esfuerzo y el cariño invertidos han de merecer la pena, también. Pero no es algo regalado de mantener. No es algo a dar por supuesto, porque sí, a las primeras de cambio. Porque igual que la he dado, puedo retirarla.

Porque quiero que mis relaciones me engrandezcan, no empequeñecerme con ellas. Ya dije que no quiero ir de visita por vuestras vidas. Que quiero poder reconocerme después. Que me duele echar una casa a tierra, podar un árbol; pero lo hago si es necesario.

Porque el respeto, la confianza, el cariño, el estar ahí, han de ser mutuos. Me gusta la reciprocidad en términos generales, on a regular basis. Que ir de copas con alguien y echar unas risas es muy sencillo. Echar el resto es más complicado. Hay muchas más cosas por compartir. No soy perfecta, lo sé. La habré cagado más de una vez, le habré fallado en alguna ocasión a alguien que me necesitaba. Y lo siento en el alma si ha sido así. Pero procuro no ir por esa vía, al menos estando en plena disposición de mis facultades.

Encontré relativamente pocas semanas atrás un artículo que tenía guardado de hará ocho años, en el que hablaba de amantes y amigos. Y esto me gusta…

Porque los amigos son el ancla de los afectos, el sentimiento que se esponja con los años, la construcción sólida de lo que uno sabe y lo que uno es. Los amigos son tu base, el esqueleto.

Podré no tener una relación de pareja y sentirme feliz, pero si no tengo a mis amigos, nada valgo. Cierto. Sois mi base. Mi esqueleto. Gran parte de lo que hace que esto valga la pena vivirse. Que no os dé miedo oírme decir lo que siento por vosotros. U os tendréis que calzar los machos, porque es lo que hay. Sobre todo los nuevos. Los que venís de lejos conmigo por el camino, sabéis que no soy peligrosa. Que podré morder, pero que eso no es malo. Si no apreto demasiado, claro! XD

Y lo cierto es que, aunque estéis en mi corazón, muchos de vosotros andáis lejos. Muchos más de lo que es sano y adecuado. Quizá algunos no físicamente, pero sí lejos con vuestros compromisos y vuestras vidas. Y os echo de menos. Quiero compartir cosas con vosotros, y la distancia no lo facilita. Suerte de blogs, MSN, mails y demás. No es lo mismo, pero ayuda. Sin embargo, a veces el camino se hace cuesta arriba.

Its not easy love but you’ve got friends you can trust
Friends will be friends
When you’re in need of love they give you care and attention
Friends will be friends
When you’re through with life and all hope is lost
Hold out your hands cos friends will be friends right till the
End

Necesito estirar las manos y encontraros ahí. Ahora es lo que más falta me hace. Y quiero también que vosotros sintáis que estoy al alcance. La lástima es que no puedo estar cerca de todos a la vez. Pero se hará lo que se pueda. He descuidado esto demasiado tiempo para mi gusto.

Te quiero. Sí, a ti te lo digo. Y a ti también. Y al otro. Y a vosotros dos. Y a los de más allá. Os quiero.

Podéis huir y esconderos, pero eso no cambiará fácilmente lo que siento. O sea que mejor asumidlo. Ya sabéis. Si la violación es inminente, relájate y disfruta. :D Deseo que haya unos cuantos con ganas de seguir disfrutando(nos) hasta los restos.

Y en ocasiones, si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña. No es cierto, Eleder? ;)

Y así estamos ahora…


Así estamos (II) - Deformación profesional

Julio 25, 2007

Un tema importante. El trabajo. No me gusta vivir para trabajar, aunque en ocasiones lo haya hecho. Sin embargo, para mí el trabajo no es algo aparte y desvinculado del resto de mi existencia. Forma parte de mi vida. Son horas de mi tiempo, es mi energía vital, la que está siendo invertida allí. Por eso considero fundamental que mi trabajo me aporte algo más que dinero, y por lo cual a mí me gusta implicarme en lo que estoy haciendo.

Así estamos…

Me licencié en Biología hace ya nueve años. Buenas notas, y todo eso, pese a la depresión que arrastré durante todo un curso. Entre todas las carreras que me apetecían, me decanté por esa. Dejando aparcadas otras como periodismo, arqueología, astronomía y astronáutica, bellas artes, informática, veterinaria… creo que las únicas que no me llamaban nada eran medicina, derecho y económicas-empresariales. Fíjate tú. Triste que luego te tengan que hacer la bromita típica de la Obregón… parece que en ocasiones la gente no anda sobrada de recursos mentales.

A su vez, el primer trabajo que tuve fue de profe. Supongo que como muchos adolescentes de nuestra generación, que se ganaron sus primeras pelillas dando clases particulares. Empecé con 16 años, y de forma más o menos intermitente, fui ejerciendo durante los 10 años siguientes. Quizá estas cosas marquen…

La cuestión es que una vez terminada la carrera, me enredé con el Doctorado, en Genética, con mi profe preferido. Lo dejé a los dos años y medio, después de constatar que efectivamente aquello era una casa de putas, que las puñaladas te llovían de todos los sitios, incluido tu propio grupo. Que a mí aquellas paredes del laboratorio se me venían encima si tenía que pasarme todo el día allí. Aprendí, eso sí. De método científico, más que en la carrera. De otras cosas también. Me dijeron que tenía madera para llevar un equipo. Que era increíblemente rápida a nivel mental. También constaté que era independiente, que me gusta ser capaz de valerme por mí misma (que no quita pedir ayuda cuando realmente la necesito), y que no me gusta lamerle el culo a nadie.

Salí de la Facultad dispuesta a afrontar el mundo real, pero sin tener muy claro cuál quería que fuera mi camino. Di tumbos entre varios trabajos. Algunos me aportaron más que el dinero. Otros fueron simplemente de subsistencia.

Estando en Madrid, currando de teleop, me apunté a un Master a distancia de Educación Ambiental, al cual llegué buscando información de Ecoturismo, tema que me apasionaba, y me sigue interesando. Después de ese curso, fui teniendo las ideas más claras.

Adoro la naturaleza. Adoro este planeta. Soy parte de él. Somos parte de él. Nos estamos cargando nuestras posibilidades de supervivencia decente y solidaria, y arrastrando con nosotros a otros seres que sólo tienen la culpa de coexistir en la misma era que nosotros, que de sapiens ni el nombre en la mayoría de los casos.

Me encanta comunicar. Me encanta enseñar. Necesito un trabajo que no sea repetitivo, monótono, aburrido. Me ha de suponer un reto. Un aprendizaje constante de muchos temas, y un desarrollo continuo de capacidades. Me he de sentir útil. He de creer en lo que estoy haciendo. Me gusta el contacto con la gente, el trabajo en equipo. Y también el trabajo en solitario. Despertar mi faceta creativa y aunarla con la organizativa, a ver qué sale.

A mi vuelta a Barcelona, intenté adentrarme en ese campo nuevo. Pero carecía de experiencia, y de contactos, y no hubo suerte. Me dediqué a llevar la tienda de fotos con mi madre, y luego el Forum. Al acabar este, tenía la intención de volverme a los Madriles, y probar allí. Pero empecé mi relación antes (post anterior!)… y el trabajo se convirtió en mera supervivencia. Siempre aprendo algo, por supuesto. En Decathlon comprobé en directo que realmente puedo llevar un equipo, aunque no me guste mandar.

Y así seguí hasta que finalmente después de que me echaran de un curro por estar demasiado por encima de lo que se esperaba de mí, decidí hacer un kit kat y pillarme el paro lo que me tocara, mientras me ponía en serio a intentar encontrar trabajo de EA. Y dicen que cuando el alumno está preparado, el maestro aparece. Y apareció un curso de Formación Ocupacional, cuyo nombre recuerdo, el de Monitores de Educación Ambiental. Y allí que me apunté.

Mucha de la información facilitada en el curso ya la conocía de manera autodidacta. Pero el curso me abrió otras puertas. Me facilitó conocer a gente fantástica, a la que quiero un montón y con la que he tenido el gusto de trabajar, los que pasamos hace un año a engrosar las filas de APEU (Associació Pràctiques d’Ecologia Urbana). Me facilitó dar el paso para asociarme a la Societat Catalana d’Educació Ambiental (SCEA). Para hacer unas primeras actividades con críos, y alguna charla.

Y el pasado estío, coincidiendo con el Casal de verano en Castellar del Vallès, empecé a substituir a la secretaria técnica de la SCEA, que se encargaba temporalmente de un proyecto paralelo. Poco después, me llamaron por si tenía disponibilidad para impartir módulos de sensibilización ambiental para los cursos de formación ocupacional (para adultos) en dos academias, una de ellas donde había hecho el curso, la otra en Terrassa. Y acabadas las vacaciones, me encontré que la substitución pasaba a ser un contrato de un año con una jornada de 20 horas, más la organización para ese mismo diciembre de unas jornadas de EA, el Fòrum 2000+6, de las cuales fui la absoluta perpetradora y enmarronada… pero que gustazo dan los aplausos en el autobus de vuelta…

Al final, también acabé encargándome de una parte de la siguiente edición del curso de Monitores de EA (que, por cierto, me acaban de llamar para confirmar el de este año, y ya les he dicho que no va a poder ser… los motivos, entre este post y los siguientes).

Finalizados los cursos en febrero, me contrataron en la empresa Argelaga (40 horas al mes, obra y servicio), para la realización de talleres e itinerarios ambientales y la coordinación y diseño de materiales de una Agenda 21 escolar (si alguien quiere saber qué es eso, que me lo pregunte o que lo busque), así como otros proyectos. Combinándolo con la secretaría de la SCEA, por supuesto.

Ahora el ritmo está más relajado. Pero ha sido un curso frenético. De un trabajo a otro, de un proyecto a otro, y tiro porque me toca, transporte aquí, transporte allí, inexistencia de fines de semana en ocasiones, dos semanas de vacaciones de la SCEA en enero utilizadas para dar clases… ha sido casi vivir para trabajar.

Eso sí, en un mundo que me gusta. Al que le puedo aportar lo mejor de mí misma. Donde me siento útil. Exasperante a veces, pero muy gratificante. Creo en lo que hago, por fin. Me encanta trabajar con niños, pero también con adultos. Es un aprendizaje constante. Encontré mi camino principal… pero todavía estoy buscando la vereda que se desvía hacia el prado verde.

Porque el curro en la SCEA, que es la base de mi sueldo durante todo el año, ya no me aporta nada nuevo. Ya no hay retos. Estoy en un despacho, yo sola. Haciendo trabajo administrativo. Y eso es aburrido. Mucho. No me pone. No me motiva.

Por desgracia, no puedo depender del trabajo de Argelaga, porque por ahora no me pueden garantizar más de las 40 horas al mes, y así no hay quién viva. Y la formación ocupacional, aunque sean unas cuantas horas, está concentrada en 6 meses. El resto del año no hay nada. Y si durante el curso que viene me he de poner a combinar SCEA, Argelaga, y formación ocupacional durante medio año, me puede dar un tramujón gordo. Ya sí que acabo pa psiquiátrico. Implicaría olvidarme de los fines de semana totalmente. Olvidarme de los cursos que me gustaría hacer este otoño en el CENEAM. Olvidarme de taichi, danza del vientre, dibujo, o cualquier otra afición que me supusiera un tiempo del que no dispondría. Olvidarme de cualquier escapada donde fuera, olvidarme de mis amigos. Olvidarme de todas aquellas cosas que también le dan brillo a mi existencia. Olvidarme de vivir, y sólo trabajar. Y por mucho que adore parte de mi trabajo, no puedo hacer eso. Necesito un poco de equilibrio para ser persona. Vale que saco tiempo y energía de donde no hay, pero mis poderes no son ilimitados.

En septiembre se me acaba el contrato con la SCEA. Renovar, me renovarían. Fijo. Pero quizá sea el momento de un cambio, y de adentrarme más en la senda de los verdes brezos y los azules horizontes. Ahora, sólo dependo de mí misma, y de nadie he de responder. Ahora llegan los saltos al vacío. Ahora tengo formación, experiencia, y contactos. Vamos a ver por donde sopla el viento. Vamos a currárnoslo. Los saltos al vacío me ponen. Es la confianza en grado sumo.

Así estamos ahora…

PD. No me planteo oposiciones a profe de secundaria. No me apetece estar año tras año explicando lo mismo a adolescentes a los que en general les importa tres pueblos. No me gusta quedarme estancada en unos mismos contenidos, ni con una misma gente. Punto pelota.


Así estamos (I) - Separación?

Julio 24, 2007

Seguramente este va a ser el tema más jodido de tratar, y por eso prefiero abordarlo el primero. No jodido por los sentimientos a remover, sino por lo delicado.

En fin… así estamos.

Hace ya cuatro meses que tuve la CONVERSACIÓN definitiva. Cuatro meses desde que Marc se fue de casa y todo se quedó vacío. Había un hueco en la casa. Un hueco en mi vida. Un hueco en mi corazón. Un hueco que, pese a ser consciente de lo correcto de la decisión tomada, pese a saber que la cuerda ya no aguantaba más y que nos íbamos a ir rodando montañana abajo la piedra y yo, sangraba. No pensé que fuera a doler tanto. Porque dolió horrores. Oh, i tant!

Porque no puedo decir que dejé (dejamos) la relación porque ya no lo quería. O porque había otra persona. O alguna de esas situaciones en que el compañero de tu vida ha pasado a serte indiferente. No. Lo dejé queriéndolo. Lo dejé llorando más yo que él (puta manía masculina de no querer sacar las lágrimas, puta manía masculina de no querer limpiar las heridas). Lo dejé sabiendo que me quedaba en una casa donde se suponía íbamos a construir el futuro, yo sola. Sin abrazos, sin besos. Sin hablar con él, sin verle al llegar a casa. Sin acostarnos con un Te quiero, sin levantarnos con una mirada compartida. Lo dejé sabiendo que estaba mal, muy mal, y que mi decisión podía conllevar una catástrofe. Lo dejé con esa opresión en el corazón, con ese nudo en el estómago. Pensando que si sucedía esa catástrofe no me lo podría perdonar en la vida, pero que de todas formas tenía que actuar de la forma que actué.

Porque me había acercado peligrosamente al punto de no retorno. Estaba ya al borde del abismo, tocando el precipicio con la puntita de los pies. Era una sombra de mí misma, un fantasma, totalmente absorbida la energía. Gris, los ojos vacíos. Sí, seguía adelante. Siempre he seguido adelante. Siempre he sido de dar no una segunda oportunidad, sino una tercera, y una cuarta, y una… Hasta que hay algo dentro que tira. Que dice Este es el límite. Hasta aquí puedo leer. Y os aseguro que casi llevaba leída una biblioteca entera. Que la losa era enorme. Que yo tomé la decisión de cargar el peso, y que por tanto no puedo achacarle a otro la culpa, o la responsabilidad de eso. La responsabilidad de otras cosas, sí. Pero no de lo que yo asumí.

Y asumí demasiado. Asumí durante dos años y medio ser madre, enfermera, amiga, amante, chacha, psicóloga… Asumí llevar el peso. Del trabajo. De la economía familiar. De la casa. De la relación. Me ahogué de deudas. Me ahogué de responsabilidad, de preocupación, de ansiedad, de estar pendiente a todo momento de cuando la otra persona se va a quedar sin trabajo de nuevo, se va a encontrar mal, se va a gastar lo que no debe. Me ahogué de no permitirme ningún capricho, de no anteponer en ningún momento mis necesidades. De posponerlo todo. Me ahogué de perder la confianza, de perder la fe, de perder la esperanza, de perder los sueños… en un sitio en el que me ha costado volver a llegar. De fines de semana metidos en casa, notando unos muros enormes levantados alrededor del otro, y sabiendo que diera lo que diera de mí, hiciera lo que hiciera, luchara lo que luchara, la solución no estaba en mis manos.

Porque, en contra de lo que varios de mis amigos pensaron, no estaba ciega, ni encegada. Ni ellos tenían toda la información en su momento, y si la hubieran tenido entonces, aún se habrían sorprendido más. Me doy cuenta de las cosas, y en ocasiones veo aún más allá de lo que pensáis. Buena quizá, pero no tonta. Supe que me estaba arriesgando. Más de lo que os podéis suponer algunos de vosotros. Pero decidí aceptar las cartas. Y mirar de jugarlas lo mejor posible. Dándolo todo. Demostrando que vivir valía la pena… aunque casi me quedara con mi vida por el camino. Cuando nos conocimos en el 2004, le dediqué una canción de Serrat: Para vivir. Nunca dejé de considerarla válida.

¿Y sabéis qué? Que no me arrepiento. De nada. Ojalá todo hubiera ido de otra manera, por supuesto. Ojalá no me hubiera destrozado la boca al comerme el suelo. Claro. No me gusta sufrir. Pero aprendo. He aprendido mucho estos dos años y medio. Sobre todo de mí misma.

He visto de lo que era capaz. He visto también cosas que no me han gustado, cosas que no me esperaba de mí. Y me he esforzado en cambiarlas. El tiempo dirá si lo he conseguido. Porque aunque tropiece con la piedra, y mis rodillas acaben peladas, yo no le doy un patadón a la piedra después. No. Me agacho, contusionada, recojo la piedra del suelo, la contemplo, y pienso si podría construir algo bonito con ella.

No me arrepiento de haber querido a Marc, y de haberlo dado todo para intentar que fuera feliz, o al menos más feliz de lo que había sido el resto de su vida. Algo conseguí. Hasta que ya no pude conseguir más, y estaba tan empequeñecida que no me reconocía en el espejo.

Y hasta ahí llegué. Fue una decisión muy meditada. No fue fácil. Cuando vas por el mundo sin barreras, estas cosas nunca son fáciles, y menos cuando das tú el paso.

El primer mes fue duro. Doloroso. Fueron horas y horas de lágrimas lanzándose mejillas abajo. Y eran lágrimas amargas estas. Lágrimas en unos ojos sin brillo, privados casi de alma. Lágrimas saliendo de un vacío. Y me permití llorar, y sangrar, sin regodearme en el dolor, pero permitiendo que éste saliera antes de cauterizar la herida. Sin detener la hemorragia hasta que el corte no estuviera suficientemente limpio, para que la cicatriz no fuera espantosa y me torturara con sus ecos tiempo después. Había tanto por limpiar… Me lo permití todo lo que fue necesario. Y con cada gota, la luz se despertaba un poquito. Y empezaron a existir más momentos de tranquilidad que de tristeza. Y luego apareció algún instante de alegría serena. Y poco a poco, pasado el mes uno, me fui recuperando a mí misma. Permitiéndome ser egoísta inteligentemente durante un tiempo. Dicen que a la naturaleza no le gustan los huecos, los vacíos. Que necesita llenarlos. Y el mío se fue llenando.

Hay cosas en las que no he cambiado. No quiero cambiarlas. Otras que se han visto templadas por la experiencia.

Y sí, seguramente volveré a querer. Es una de las cosas que no quiero cambiar, porque sino no sería yo. Sólo que ahora voy con la cabeza bien alta. Ahora acepto mi valía. Sigo reconociendo la ajena. Pero no voy a buscar aprobaciones externas. No necesito demostrarle nada a nadie. Creo que ahora ya ni a mí misma. Me vais a ver con la sonrisa en la cara, con el brillo en la mirada. Con confianza. Con coraje. Luchando siempre. Jugando siempre. Levantándome siempre. Y a quién no le guste, quién no lo entienda, que no mire. Que no compre. Que es lo que hay. Ni más ni menos.

Y así estamos ahora…


Así estamos - Preludio

Julio 24, 2007

Aviso a navegantes:

- Este va a ser un post largo, y por tanto…

- Este va a ser un post por entregas. Os recomiendo esperar a tener la visión general.

- Este va a ser un post sin fotos, todo letra.

- Este va a ser un post cuya información tenéis algunos de vosotros, al menos partes de ella. Vamos a componer el puzzle. Hace tiempo que no hago ninguno.

- Este va a ser un post como una tirada del Osho Zen Tarot. No predice el futuro. Mira el momento presente. Hacia dentro y hacia afuera. Hacia atrás y hacia adelante. Pero el presente, al fin y al cabo.

- Este va a ser un post personal. Si vienes de lejos, y no me conoces; o si me conoces, pero no te intereso lo suficiente, mejor que pases de largo. Internet está lleno de sitios curiosos en los que gastar tu tiempo.

- Este va a ser un post que quizá os sorprenda. O quizá no. Depende de vosotros, y de la idea que tengáis de mí. Puede ser un descubrimiento grato, o un chasco considerable. No diré que me la trae al pairo, pero es lo que hay.
- Este va a ser un post que no va a contener absolutamente todos los datos. Algunos, porque ni yo misma los conozco a nivel consciente. Otros, porque no es el lugar ni el momento. Aunque espero que sí todos los relevantes, de una forma u otra.

- Este va a ser un post que no busca palmaditas en la espalda. No busca pañuelos. No busca que le monten muebles. No busca alabanzas. Tampoco busca reproches ni “ya te lo decía”’s. Aceptaré comentarios sinceros, eso sí. Cuento con que los vuestros lo serán.

- Este va a ser un post en el que algunos de vosotros seréis nombrados. O quizá os deis por aludidos en ocasiones. Si tenéis alguna duda, ya sabéis donde estoy.

- Este va a ser un post desde el centro. No desde el centro físico de la península, sino desde el mío. Con ramificaciones. Con capas. Con transparencias. Sin máscaras. Sin barreras.
- Este va a ser un post sincero. O al menos esa es la intención. En ocasiones será crudo, otras amargo. Otras divertido, otras optimista, otras melancólico. Otras, simplemente, será. Sin condiciones.

- Este va a ser un post que necesito escribir. Necesito concentrar la dispersión. Necesito hacerlo totalmente consciente. Necesito verbalizarlo.

- Este NO va a ser un post para tomar decisiones. NO va a ser un post para elevarme a un pedestal. NO va a ser un post contrito o un post utópico o ucrónico. NO va a ser un post para haceros sentir mejor. NO va a ser un post desde el cual esconderme, parapetarme o justificarme.

Así estamos…


Speechless

Julio 23, 2007

Fin de semana memorable. Creo que ningún momento ha tenido desperdicio. Y, aunque pueda sonar paradójico, la excursión del sábado me dio energías para echar el resto. Subiré alguna foto cuando haya acabado de colgar las del foro de Asshai.

Gracias enormes a Niniel y a Luiyo por acogerme. Ya sabéis que os espera a partir de octubre. Y abrazos varios a Shelob, beor e Imperator, por dedicarme tiempo :D


Al Centro y pa dentro

Julio 20, 2007

En un par de horas estaré ya embarcada en el bus rumbo a Madrid. No contaba con volver tan pronto después de la última visita, pero en ocasiones suceden estas cosas.

Tocará la paradita de rigor en Alfajarín, que ya le empiezo a pillar el gusto y todo ;)

Y cuando llegue, que no sé si habrán puesto ya las calles de la ciudad para los madrugadores, después de pasar por casa de Eleder, nos vamos al monte, el día del Aurrulake, a hacer una bonita excursioncilla. Qué ganas tenía de patear de nuevo por la Sierra…

El resto del fin de semana será bastante movidito. Quedada Asshai’i, piscina, visitas varias… Seguro que lo voy a disfrutar un montón, que volveré con magníficos recuerdos (as usual) y con muchas fotos. Y a partir de octubre, quién sabe… a lo mejor hay cambios en la base de operaciones :D


A una encina verde

Julio 20, 2007
..Y de haber nacido en la tierra baja
pudo ser timón y volverse al mar.
Pudo ser rueda y ver mundo,
ser mango, cuna o altar.

Pudo ser ceniza y humo
o pudo, simplemente, no haber nacido
donde manda el roble, pero ahí nació
desafiando las reglas,
consentida por el sol.
Más cerca de las estrellas.

De abrazarse al suelo,
a pelear la tierra
con los aguaceros,
de rellenar grietas
con bojes, tomillos y enebros,
de andar huyéndole al hacha
que el amo blande ligero…,
nudos amargos duelen en tus maderas,
encina verde.

Que tus contornos te quieran,
que te respete la muerte.

Que es bueno que cuando el haya enrojece
y los caminos mudan de color,
entre esqueletos de robles,
salpiques con tu verdor
las palideces del bosque.


Y sigo Serratiana. Ayer se la canté a una encina en el Parque de la Salut, mientras estaba abrazada a ella, y las golondrinas trinaban al atardecer. Mientras las lágrimas se atropellaban en mis mejillas, y resbalaban por las comisuras de mi sonrisa. Me sentí encina… raíz, tronco y hojas. Es una sensación sublime.


Kairos

Julio 19, 2007

In the midst of the ordinary time (kronos), extraordinary time (kairos) happens.

In a scene from Dead Poets Society, Professor John Keating challenges his boarding school English class. They sheepishly stand in front of the trophy case peering inquisitively into the photographs of alumna. The professor speaks with a deliberate tone about the boys in the faded black and white photographs:

They’re not that different from you, are they? Same haircuts. Full of hormones, just like you. Invincible, just like you feel. The world is their oyster. They believe they’re destined for great things, just like many of you; their eyes are full of hope, just like you. Did they wait until it was too late to make from their lives even one iota of what they were capable? Because, you see gentlemen, these boys are now fertilizing daffodils. But if you listen real close, you can hear them whisper their legacy to you. Go on, lean in. Listen, you hear it?
Carpe! Hear it?
Carpe! Carpe diem! Seize the day boys. Make your lives extraordinary.

Why does the call to live extraordinary lives ring so loudly for some they are compelled to follow it with a zealous passion? What causes the same call for others to become merely a drone to ignore amidst all the other noises of life? No matter where one falls on this continuum the call remains the same for every human being. Carpe diem! [Literally, pluck the day] Choose to live in such a way that reflects the extraordinariness of your life. Position yourself to get caught up in the great drama. You have been destined to make an impact.

Kronos (kronos) is the ancient Greek word which refers to sequential or linear time. In Greek
mythology, the god Chronos, pictured as elderly, gray-haired and bearded, was the personification of time. Kronos is symbolized by the newborn baby that ushers in the New Year and ends the year as a bent-over old man: Father Time. We know kronos time as chronology; tick-tock time. It is measured, or chronicled, by clocks, hours, minutes and seconds. It is the time in which we make appointments and face deadlines. It tends to be more of a nemesis or taskmaster than a friend. We schedule our lives by it. Most people speak of never having enough of it as we race around the clock to make sure we maximize the time. Some even refer to much of life as “putting in the time.”

Kairos (kairos), even though the Greek meanings are complex and culturally dependent, refers to the right time, opportune time or seasonable time. It cannot be measured. It is the perfect time, the qualitative time, the perfect moment, the “now.” Kairos brings transcending value to kronos time. Kairos is the right moment of opportunity which requires proactivity to achieve success. It is significant and decisive. These moments transcend kronos, stirring emotions and realities to cause decisive action. It is not an understatement to say that kairos moments alter destiny. To miscalculate kronos is inconvenient. To miscalculate kairos is lamentable.

One doesn’t catch up with kairos time rather one participates in it. Kairos time can occur during activity or stillness. It simply intersects with kronos time. Newbery-Award winning author Madeleine L’Engle, best known for her children’s books, writes of kronos and kairos. She suggests that kairos can sometimes enter, penetrate, and break through kronos: the child at play, the painter at an easel, the saint at prayer, friends around the dinner table, the mother reaching out for the newborn are in what she calls kairos.
Taking kairos a step further Jean Shinoda Bolen suggests, “When we participate in time and therefore lose our sense of time passing we are in kairos; here we are totally absorbed in the present moment, which may actually stretch out over hours.”

T. S. Eliot (Four Quartets) ruminates in “The Dry Salvages” Number 3:
For most of us, there is only the unattended
Moment, the moment in and out of time,
The distraction fit, lost in a shaft of sunlight,
The wild thyme unseen, or the winter lightning
Or the waterfall, or music heard so deeply
That it is not heard at all, but you are the music
While the music lasts.

Could it be that one could get so caught up in kairos that kronos is truly transcended? At those moments one is at soul-level.

Let’s tweak John Keating’s Latin urge to a kairos admonition: Tempus Occasio! Seize the kairos moment!
Every human being is eternally valued. Every human being exists for only a certain amount of kronos time. Thousands of years before The Byrds’ popular, “Turn! (To Everything There is a Season), King Solomon wrote: There is a time for everything, a season for every activity under heaven. (Ecclesiastes)
The Septuagint, the Greek translation of the Old Testament, uses the word kairos to capture the writer’s intent. The question is, “What will we do with our kronos moments?” There is something beyond kronos.
There is a time that impacts kronos with such intensity that it can alter the very kronos of a person’s life.
Every human being is wired with gifts and passions which afford opportunities to make unique impacts.
While each of us writes the script of our life, we have been given extraordinary potential to make a difference. Tempus Occasio!
James W. Moore boldly writes, “Kairos time is full time, vital time, crucial time, decisive time…those rich special moments that break into the humdrum and change your life; those powerful dramatic moments when things seem to fall into place; a new perspective comes, and God seems to be speaking loud and clear. That is kairos!”

There is no better time to apprehend kairos then the exact moment in time in which a person lives: the present moment. Simply put, the past is over; the future has yet to be written. We have the gift of the present moment in which to live. Will we seize the present moment or passively watch time tick by?
The question is far from cavalier. It carries with it the tenderness of a care-giver blended with the challenge of a coach. The options are simple but the consequences can lead to great complexities.
Either we proactively seize kairos time or we, by choice, choose only to live in kronos time, which tempts us to reshape the past or lures us to bring unwarranted assurances to our future. The later is a tenuous place to live. It leads to limited satisfaction, feeds our control issues, and breeds a lack of contentment.
Can you think of a moment in your life which brought great joy to you? Fulfilling a dream, falling in love, the birth of a child? If only that moment could be frozen in time. It cannot. That moment is in the past, a memory to which we add other memories which will form the legacy of our lives. That moment is to be remembered and celebrated. It becomes another stitch in the fabric of our lives. It dare not become the entire garment.
Conversely, can you think of a moment in your life which brought pain or sadness? Was it a poor decision? Someone who hurt you? The loss of someone you love? If only that moment had not happened. It did. That moment is also in the past, and added to our memory. It too, becomes another stitch in the fabric of our lives. It dare not become the entire garment. How many people do you know who live in the past with such intensity that it drives their very decision-making? Rather than choosing to observe the past as a scar, they see it as a festering wound. Some even choose to regularly keep the wound open. That way they can actually use the wound as leverage for manipulation or exacting some revenge. Others peel back the scar when it is convenient giving them a good excuse for not taking responsibility for their decisions.
The old saying is true, “He who ignores history is bound to repeat it.” However, there is a great distance between knowing our past and choosing to live in the past. Philosophy majors spar over this concept. Therapists earn a living helping people understand it. It is the crux of how human beings, young and old, choose to live. Will we choose the present moment?

In the span of every human being’s life there are kairos opportunities.
You may not be standing in the hallway of a boarding school with John Keating whispering, “Carpe Diem!” But you are standing on the precipice of other kairos opportunities. Tempus occasio!
You may not be a teenager who is seeking to understand the meaning of life. But you are invited to find purpose and power as you gaze into the face of the One who created you and calls you “Beloved,” offering you destiny-changing opportunities. Tempus occasio!
You may not be gazing into the pictures of those who lived a century ago. But you are invited to study the lives of those who have taken their kairos moments and transformed their world.
Tempus occasio!
Are you ready for an adventure?
If you listen real close, you can hear opportunity calling. Your legacy is ready to be written.
Go on, lean in. Listen, you hear it?
Tempus! Hear it?
Tempus! Tempus occasio! Seize kairos!
Make your lives extraordinary.

Extractos del ensayo “Time measured by Kairos and Chronos”, Mark Freier (2006)

Mis mejores deseos. Que vuestras vidas transcurran en Kairos. Es vida en su estado puro.


Sinceramente tuyo

Julio 18, 2007
No escojas sólo una parte,
tómame como me doy,
entero y tal como soy,
no vayas a equivocarte.Soy sinceramente tuyo,
pero no quiero, mi amor,
ir por tu vida de visita,
vestido para la ocasión.
Preferiría con el tiempo
reconocerme sin rubor.

Cuéntale a tu corazón
que existe siempre una razón
escondida en cada gesto.
Del derecho y del revés
uno sólo es lo que es
y anda siempre con lo puesto.

Nunca es triste la verdad,
lo que no tiene es remedio.

Y no es prudente ir camuflado
eternamente por ahí
ni por estar junto a ti
ni para ir a ningún lado.

No me pidas que no piense
en voz alta por mi bien,
ni que me suba a un taburete
si quieres, probaré a crecer.
Es insufrible ver que lloras
y yo no tengo nada que hacer.

Cuéntale a tu corazón
que existe siempre una razón
escondida en cada gesto.
Del derecho y del revés,
uno sólo es lo que es
y anda siempre con lo puesto.

Nunca es triste la verdad
lo que no tiene es remedio.

Y esto es totalmente cierto. No sólo en las relaciones de pareja. Sino en la vida misma. Cuesta aprenderlo. Cuesta ir con la verdad por delante. Cuesta no camuflarse. Cuesta andar con lo puesto, a veces. Pero, al menos en mi caso, es la mejor opción.

Hace años, una de mis mejores amigas me dijo que, en el inicio de nuestra amistad, yo daba tanta confianza, que no quedaba finalmente otro remedio que cogerla…

Tiempo después, espero que siga siendo así. Y seguiré apartando los taburetes para poder estirarme yo misma y tocar las estrellas con la punta de los dedos.