07.26.07

Así estamos (IV) – ¡Huid, insensatos!

Publicado en En tierra de nadie a 8:49 pm por vanesancho

… dijo Gandalf a la compañía del Anillo en presencia del balrog (que aún no está claro si tenía alas o no XD ). En ocasiones me he sentido balrog. Más chiquitina, menos imponente… pero he oído eso de fondo, como una vocecita que se susurraba a los oídos de otros. De hecho, este iba a ser el episodio prohibido dentro del megapost. El que existía dando vueltas en mi cabeza, pero que no creía conveniente publicar. Sin embargo, después de sendas conversaciones matutinas, aquí estamos. Amos a soltarlo.

Así estamos…

Recuerdo como si fuera ayer un día de marzo, en los rellanos de la Facultad de Informática de la UPC. Hace doce años ya. Con una calculadora científica en la mano, y un mensaje escrito en ella. Mensaje que, tras diversos problemas con las teclas, consiguió leer Alberto, que era el destinatario. En resumen, era una declaración de hechos. Un Me gustas. La cara fue un poema, por supuesto. Estuvimos toda la tarde hablando. Una semana después, me dijo de salir juntos. Duramos dos días. Y sin embargo, al dejarlo él, seguí ahí. Celebrando su cumpleaños con él. Sin ignorarlo. Sin apartarme de él ni nada. Y le sorprendió. Pasada la Semana Santa, empezamos a recogernos mutuamente en la salida de las respectivas facultades. Y una cosa llevó a la otra. Porque, como me escribió en una carta, llegado un momento era una tontería negar lo evidente. Le quise mucho. De hecho, una parte de mí aún le quiere. Como a todos aquellos con los que he compartido un tiempo de mi vida. No se me da bien transmutar el amor en odio o cosas de esas. Tampoco me gustaría.

Y siempre he sido igual de kamikace en ese aspecto. Pasan los años, y eso no cambia. He pensado a veces en los motivos… Que vida sólo tengo una, que de perdidos al río. Que es como una prueba de fuego. Los animales, cuando se encuentran con un peligro (normalmente un depredador), y sufren la descarga de adrenalina, tienen, como reacciones generales, el quedarse paralizados o el huir y esconderse. Es bueno saber quién es lo suficientemente valiente como para quedarse ahí conscientemente, pararse a analizar, y ver que no es tan fiero el león como lo pintan. Que si rascas un poco, hay un gatito ronroneando, juguetón él.

Quizá he pecado siempre de ser bruta. De soltar las cosas a bocajarro. De exceso de sinceridad. ¿Y qué? Si yo le digo a alguien que me gusta, no le estoy proponiendo matrimonio. Ni tan sólo le estoy diciendo de salir juntos, de empezar una relación. No. Estoy constatando un hecho. Estoy constatando lo que pienso, lo que siento. La impresión que tengo. Esa impresión puede verse modificada, claro. A mejor y a peor. Si huye despavorido, no suele ser a mejor XD Ver las carreras suele ser divertido. Y ya sabes que no vale la pena. No vale la pena el esfuerzo, ni el tiempo. Cuánto cagón hay suelto por el mundo, por dios.

Y él que se queda ahí, temblando y pensando que a lo mejor le llueve un zarpazo, pero aguantando el tipo, se merece mi aplauso. El que se arriesga a observar, a conocer, y a no tomar las de Villadiego a las primeras de cambio, se merece mi más sincero reconocimiento. Y mi amistad. Eso fijo. Si finalmente sucede algo más, es cosa de dos. Y ya se verá. Aunque nunca voy a esconder lo que sigo pensando para que el otro se sienta cómodo. Ah, no. Dijimos, sin máscaras, sin barreras. Pero aún no me he comido a nadie. Ni tengo intención. Menos desde que cambié mi dieta XD

Què hi farem. Lo de sentarme a esperar nunca ha sido mi fuerte. Los rodeos tampoco. Será por eso que soy poco femenina? Será por eso que doy miedo? Puede. O no. Quizá es que no me dan miedo mis sentimientos, ni expresarlos. Y si se quedan por ahí cerca, continúo el estudio. Y eso incluye lo bueno y lo malo. De eso que todos, yo misma inclusive, tenemos. No me gusta pedestalizar a nadie. Las alturas, para según qué, no son buenas; cabe despeñarse a veces. Pero sí que procuro valorar lo que veo de bueno. Procuro buscar y sacar lo mejor de las personas que me importan.

Sin embargo, ahora subí el listón. Está a unos niveles considerables. Habrá que currárselo quién quiera pasarlo.

Recuerdo que Rafa, mi director de tesis, me dijo una vez que yo era muy rápida en comparación a los tíos. Que cuando ellos justo empezaban el camino, yo ya había ido, vuelto y estaba poniendo cara de Sí que tardas, releches. Es posible. Habrá que ver si en un futuro, alguien tiene cojones de llegar al prado donde yo esté, alcanzarme, cogerme de la mano, i fer volar estels amb mi. A lo mejor entonces decelere algo. Porque ya cometí el error en alguna ocasión de frenar antes, y quedarme mordiendo el polvo tirada en el suelo. Y no me motiva. Nada de nada.

Por lo pronto, no pienso buscar. No quita que no pueda gustarme gente en el paseo. Y que siga diciéndolo. Pero, si alguien quiere ver el otro lado de la verde pradera, más le vale que sea valiente, y que sepa correr… pero no hacia el lado contrario XD

Mientrastanto, yo me sacudiré el barro, pillaré carrerilla, y buscaré los azules que siempre brillan más en otros horizontes.

Y así estamos ahora…