Epitafio para aquel que ha llegado
No vayas a mi tumba y llores
pues no estoy ahí.
Yo no duermo.
Soy un millar de vientos que soplan,
el brillo de un diamante en la nieve,
la luz del sol sobre el grano maduro,
la suave lluvia de verano.
En el silencio delicado del amanecer
soy un ave rápida en vuelo.
No vayas a mi tumba y llores,
no estoy ahí,
yo no morí.
Indio americano anónimo





Noviembre 13, 2006 a las 9:23 am
Es muy hermoso. Y verdadero.
Un beso princesa.
Julio 10, 2007 a las 8:37 am
Esto es tan lindo!!!
Tb lo ha citado Deepak Chopra al final de su libro “Sincrodestino”.